lunes, 1 de junio de 2015

psicomotricidad en el aula

LA PSICOMOTRICIDAD
Es una disciplina que, basándose en una concepción integral del sujeto, se ocupa de la interacción que se establece entre el conocimiento, la emoción, el movimiento y de su mayor validez para el desarrollo de la persona, de su corporeidad, así como de su capacidad para expresarse y relacionarse en el mundo que lo envuelve. Su campo de estudio se basa en el cuerpo como construcción, y no en el organismo en relación a la especie.




El término psicomotricidad constituye en sí mismo, partiendo por su análisis lingüístico, un constructo dual que se corresponde con la dualidad cartesiana mente-cuerpo. Refleja la ambigüedad de lo psíquico (psico) y de lo motriz (motricidad), así como de las complejas relaciones entre estos dos polos. Una definición consensuada en el primer Congreso Europeo de Psicomotricistas en Alemania (1996) ha llegado a la siguiente formulación:
«Basado en una visión global de la persona, el término "psicomotricidad" integra las interacciones cognitivas, emocionales, simbólicas y sensoriomotrices en la capacidad de ser y de expresarse en un contexto psicosocial. La psicomotricidad, así definida, desempeña un papel fundamental en el desarrollo armónico de la personalidad. Partiendo de esta concepción se desarrollan distintas formas de intervención psicomotriz que encuentran su aplicación, cualquiera que sea la edad, en los ámbitos preventivo, educativo, reeducativo y terapéutico. Estas prácticas psicomotrices han de conducir a la formación, a la titulación y al perfeccionamiento profesionales y constituir cada vez más el objeto de investigaciones científicas.»


  La psicomotricidad es una disciplina que, a partir del movimiento se convierte en un medio de comunicación tan poderoso que no sólo sirve para transmitir sentimientos, sino que también para desinhibir al niño, desarrollar su intelecto y proporcionarle oportunidad de controlar sus desajustes emocionales. 
     El desarrollo de la actividad motriz, no puede reducirse a hechos puramente biológicos. Se hace por etapas necesarias, teniendo en cuenta que cada etapa de dicha evaluación es el resultado de una fusión donde coinciden las adquisiciones precedentes, el grado de desarrollo neuromuscular y el desarrollo sensitivo-sensorial. El instrumento básico de la psicomotricidad infantil es el propio cuerpo. Este es utilizado primero como receptor básico a las distintas estimulaciones, y a partir de sus reacciones se debe transformar el trabajo en una movilización activa, utilizando las técnicas psicomotoras, y partiendo de que la psicomotricidad es la educación del control de la expresión motora. 



     El hombre es psicomotor, esto es: sincronizado entre el tener, ser, querer, poder y hacer. A partir de lograr el conocimiento y la concientización del cuerpo, se consigue la incorporación de los diversos elementos necesarios para alcanzar el aprendizaje. Existe una estrecha relación entre psicomotricidad infantil y el aprendizaje escolar. Dado que la actividad motora del niño es paralela al desarrollo intelectivo, veremos a partir de ejemplos, cómo una actividad puede ayudar y complementar a la otra. Así, en el caso de la escritura, para poder cumplimentarla, el niño debe poseer un normal desarrollo de la motricidad fina, especialmente a nivel manos-dedos y una regulación tónico-postural correcta. 

     Si como afirma Piaget ”La inteligencia se desarrolla cuando logra asír el medio que lo rodea”, con la educación psicomotriz se inicia el camino, para alcanzar este objetivo, partiendo del entorno más próximo que puede haber para cualquier persona: su propio cuerpo. Luego participa en acrecentar el ámbito de experiencias de este, en la medida en que colabora a que este primer “objeto” descubierto se vaya situando en las coordenadas espacio - temporales y practicando relaciones cada vez más complejas con los objetos que rodean el mundo. Todos los saberes que el alumno adquiere sólo poseen auténtico valor educativo, cuando se entrelazan entre sí, para convertirse en una realidad vivida y plenamente significativa para él. 
Además necesita una adecuada coordinación entre la vista y las manos y un desarrollo del lenguaje que le permita comprender lo que escribe, así como trasmitir su significado. A ello debe agregarse, y es fundamental, un adecuado estado de atención y de discriminación visual, acompañada de una aceptable organización espacio-temporal. Gracias al protagonismo de la psicomotricidad dentro de la educación, se logran objetivos como: autoestima o autovaloración de relación, organización de patrones básicos para la educación, etc. A medida que aumenta la capacidad intelectual de los alumnos y su maduración motriz, se sigue un camino más cercano a la normalidad, así la maduración motriz va perdiendo progresivamente peso, para convertirse en una ayuda y complemento de las otras áreas, favoreciendo la adquisición de destrezas motrices imprescindibles para los demás aprendizajes, o sea hábitos. 


     El dominio psicomotriz sirve de nexo entre todos ellos. Cualquier habilidad motriz no tiene fin en sí misma, sino que rápidamente encuentra aplicación en multitud de aprendizajes más complejos por ejemplo: una relajación segmentaria, una independencia derecha-izquierda, disociación de los dedos, control de movimientos precisos, se pueden convertir en conductas imprescindibles para el aprendizaje de la lecto-escritura. Debemos tener en cuenta que el comportamiento intelectual: memoria, juicio, razonamiento coincida, con el grupo. Esto no es más que un aspecto de la educación en general, y es posible que el nivel psicomotor del niño recién incorporado, se desvíe de la norma del grupo, manifestándose en ciertos aspectos, más atrasado que sus compañeros. Un niño con capacidad mental suficiente para iniciar el aprendizaje de la escritura puede, sin embargo, presentar dificultad para adquirir su mecanismo. En este caso será necesario trabajar todos los aspectos especialmente fundamentales de la motricidad como la coordinación óculo-manual, manos, dedos, etc., paralelamente a la adquisición de esa técnica. 
Lo que aporta la psicomotricidad. Ventajas y beneficios .
Se trata de que el niño viva con placer las acciones que desarrolla durante el juego libre. Esto se logra en un espacio habilitado especialmente para ello (el aula de psicomotricidad); en el que el niño puede ser él mismo (experimentarse, valerse, conocerse, sentirse, mostrarse, decirse, etcétera), aceptando unas mínimas normas de seguridad que ayudarán a su desarrollo cognitivo y motriz bajo un ambiente seguro para él y sus compañeros. En la práctica psicomotriz se tratan el cuerpo, las emociones, el pensamiento y los conflictos psicológicos, todo ello a través de las acciones de los niños: de sus juegos, de sus construcciones, simbolizaciones y de la forma especial de cada uno de ellos de relacionarse con los objetos y los otros. Con las sesiones de psicomotricidad se pretende que el niño llegue a gestionar de forma autónoma sus acciones de relación en una transformación del placer de hacer al placer de pensar.

TIPOS
a. Práctica psicomotriz educativa (preventiva)
Los infantes a través de sus acciones corporales: como jugar, saltar, manipular objetos, etc. consiguen situarse en el mundo y adquieren intuitivamente los aprendizajes necesarios para desarrollarse en la escuela y en la vida. De esta forma lúdica y casi sin enterarse trabajan conceptos relativos al espacio (arriba/abajo, delante/detrás, derecha/izquierda,…), al tiempo (rapidez, ritmo, duración,…), destrezas motrices necesarias para el equilibrio, la vista, la relación entre otros niños, etc. con los consiguientes efectos sobre la mejor capacitación y emergencia de la escritura, la lectura y las matemáticas, indispensables hoy en día para el éxito académico.
b. Práctica de ayuda psicomotriz (terapéutica)
Se realiza en centros privados o en colegios, tanto en grupo como individual pero desde un enfoque que tiene en cuenta necesidades especiales y características de los niños o de las personas adultas con problemas o patologías. Se trata de ayudar a comunicarse a aquellos que tienen dificultades para relacionarse con los demás y el mundo que les rodea. Se logra detectar,diagnosticar y tratar alteraciones y trastornos en el desarrollo, posibilitando el transito adecuado por estas dificultades,colaborando en su evolución. También se trata de reeducar y/o rehabilitar ciertas funciones, que se han visto afectadas por diversas patologías o trastornos afectivo-emocionales.
c. Psicomotricidad acuática
La estimulación psicomotriz acuática es útil cuando el bebé necesita vivenciar motrizmente sus capacidades de movimiento. El agua le apoya a elaborar sensaciones y percepciones primeras de peso, volumen, distancia, esquemas e imagen corporal, y sus necesidades, deseos y posibilidades de acción, incorporando también, sensaciones de sostén, apoyo, contención, envoltura y equilibrio, en la constante lucha por la ley de la gravedad.

Psicomotricidad relacional y vivenciada
La corriente está basada en la educación vivenciada, que propone utilizar el movimiento como medio de aprendizaje. Esta tendencia fue fundada por Lapierre y Aucouturier, quienes presentan un modelo de psicomotricidad donde las alteraciones psicomotoras pueden ser síntomas de un problema cuyo origen se sitúa en lo psíquico (en lo afectivo, lo relacional y de la comunicación con el entorno). Estos autores proponen un punto de partida desde lo positivo (lo que el niño sabe y puede hacer) y rechazan los estudios de diagnóstico psicomotor.


MOTRICIDAD FINA
La psicomotricidad fina se refiere a todas aquellas acciones que el niño realiza básicamente con sus manos, a través de coordinaciones óculo-manuales, etc. Aquí está la pintura, el punzado, pegado, rasgado, uso de herramientas, coger cosas con la yema de los dedos, coger cubiertos, hilvanar, amasar, etc. Generalmente ayudan a detectar algunas carencias y condiciones físicas, como por ejemplo la debilidad en los dedos o la osteoplastía (huesos elásticos). Todos estos ejercicios son desarrollados en mesa con diversos materiales.




MOTRICIDAD GRUESA 
La psicomotricidad gruesa se refiere a aquellas acciones realizadas con la totalidad del cuerpo, coordinando desplazamientos y movimiento de las diferentes extremidades, equilibrio, y todos los sentidos. Caminar, correr, rodar, saltar, girar, deportes, expresión corporal, entre otros están en esta categoría. Si los quieres ver, sólo tienes que observar a los niños en el recreo. Eso es psicomotricidad gruesa de la más pura que hay!
Si bien ambas son medibles y están consideradas en las evaluaciones de los centros de educación inicial, la fina requiere de una mayor atención para su calificación, mientras que la gruesa es más fácil de medir. Asímismo, una contiene muchos más aspectos a evaluar que la otra; estos aspectos son muy puntuales y tienen un momento y edad específico esperado para su dominio, mientras que el rango de edades en los que se espera que un niño domine algunas destrezas gruesas es mucho más grande y variable.
Pero no significa que todo lo que hagamos sea sólo fino o sólo grueso. La gran mayoría de las actividades diarias del niño combinarán simultáneamente ambas áreas, teniendo como resultado lo que se denomina habilidad o destrezas.






Importancia de la Psicomotricidad
Con una creciente importancia en relación con su papel de integración de las ciencias biomédicas y de las ciencias sociales, la psicomotricidad ha ganado un merecido espacio en el abordaje de variadas problemáticas de salud, en especial en los niños.